Existe una creencia, en el entorno de la función pública, sobre la estabilidad que puede sentir un empleado público cuando menciona que es un empleado “fijo”, demostrando con ello una sensación de seguridad. Pero, si ocurre todo lo contrario, cuando el empleado se encuentra bajo la figura de “grado 99”, se produce una sensación de inestabilidad.

Pues bien, tal creencia suele ser un mito. Sin embargo, los efectos que produce si corresponden al plano de nuestra realidad nacional. Es aquí donde se origina el embrollo, que suele suceder cuando el trabajador formula un reclamo e invoca sus derechos en los procedimientos administrativos o judiciales, debido a que la conceptualización de èstos términos no se usan en el mundo jurídico.

Es por ello, que aquí te presentamos algunas claves para entender cuales son los mitos y realidades del “cargo fijo” y el “grado 99”

Mitos:

Los términos “fijo” y “grado 99” no corresponden a un concepto dentro del sistema de carrera administrativa de la función pública. A tal efecto, el fijo no produce estabilidad y el 99 no es sinónimo de inseguridad.

El cargo “fijo” no siempre genera estabilidad, ya que existe un régimen disciplinario que podría sancionar al empleado público y destituirlo de su cargo.

Ningún empleado público tiene el cargo “grado 99”, cualquier semejanza con Alto Nivel o de Confianza es solo una mera adaptación del efecto mitológico con el cual siempre se han visto estos cargos.

Realidades: 

El término “fijo” surge como consecuencia de la entrada en vigencia de la antigua Ley Orgánica del Trabajo de 1997. Esta legislación contempló que todo trabajador con mas de dos contratos  laborales automáticamente pasaba a ser a tiempo indeterminado, generandose de esta forma una estabilidad laboral. Situación que abarcó a todos los empleados de la Administración Pública con mas de dos años como contratados, a los cuales les nació el derecho de estabilidad laboral y por ende la sensación de permanecer como “fijos”.  Aun cuando no ingresaron a la función pública por el sistema de concurso público, éstos terminaron configurándose como funcionarios por una vía distinta.

Por otro lado, en la década de los 70el término “Cargo 99” surgió como consecuencia de un decreto Presidencial que establece la definición de todos los cargos de Dirección como cargos de confianza no correspondientes al sistema de cargos administrativos dentro de la función pública. Situación que obligó a la antigua Oficina Central de Personal (OCP) a clasificar el cargo de Dirección bajo el número 99 para diferenciarlo de los cargos de carrera.

En nuestra legislación vigente, lo correspondiente a “fijo” y “99” está contemplado en la Ley Del Estatuto de la Función Pública de la siguiente forma:

Son funcionarios de carrera: Quienes habiendo ganado el concurso público, superado el período de prueba y en virtud de nombramiento, presten servicios remunerado y con carácter permanente. Esto es lo que se denomina estabilidad funcionarial en lugar del término “fijo”.

Son funcionarios de libre nombramiento y remoción: Aquellos que son nombrados y removidos libremente de sus cargos y por lo general corresponden a la clasificación:  de alto nivel y de confianza, en lugar de “grado 99” como se conoce popularmente.

 

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